Mi experiencia viajando con mascotas

Aparte de los requisitos y consejos necesarios para viajar en avión con nuestros mininos, a mi me hubiera venido genial leer la experiencia de alguien viajando con gatos, por ello aquí va mi historia con los gatunos.

Datos:
– Dos gatos hermanos de 3 años y 8 meses
– un macho 4.9 kg y una hembra 4.5 kg

Mi viaje fue express, en menos de 25 dias tenía que viajar y yo en plan ahora qué hago 🤔.
Comencé a leer de todo en internet, que si requisitos que si consejos, etc, pero aún seguía nerviosa, porque cada gato es un mundo.

Los gatos no son como los perros, los mininos tienen una personalidad especial, se estresan con facilidad por los cambios y pueden sufrir de ansiedad. Así que en el momento que supe la fecha de mi viaje comencé a prepararlos para las casi 24 horas de viaje que se venían.

Antes que nada entre en la página de la aerolínea e investigué cómo podía comprar los billetes de avión de los gatos y los requisitos que pedían. Os recomiendo que siempre entréis a la página de la aerolínea con la que habéis decidido viajar, porque allí encontraréis información en tiempo real y actualizada. Recordad que cada país y aerolínea pueden cambiar los requisitos y es mejor tener los datos recientes.

A continuación compré los billetes de avión, primero los míos (de forma online) y después siguiendo las indicaciones de la página web, tuve que llamar al número de atención al cliente de la aerolínea para comprar por llamada los billetes de avión de los gatos.

La persona que me atendió fue muy amable, me pidió información relevante de los gatos como su edad y especie. Me informó lo mismo que vi en la página web acerca de los requisitos de vuelo con mascotas, el operador puso hincapié en que si al día del vuelo no cumplía los requisitos no podría volar con los gatos aunque tuviera los pasajes comprados. Cada billete de avión me costó 50€ . En total como eran dos gatos pues fueron 100€ (precio para viajar dentro de la unión europea)

Nota: cada vuelo tiene un máximo de animales permitidos para llevar en cabina por ello te recomiendo comprar su pasaje mínimo 21 dias y máximo 3 días antes de la fecha de vuelo.

El siguiente paso fue llevarlos al veterinario, allí hablé con él y le expliqué la situación, les pusieron la vacuna más importante y obligatoria para viajar: la vacuna de la rabia. Esta tiene que aplicarse 21 días antes del viaje y sin esta vacuna no pueden viajar.

Yo le pregunté al veterinario qué podía hacer para mantener a los gatos calmados durante todo el viaje y el me aconsejó no darles nada, ni una pastilla, nada de nada. La razón es porque puede que les siente mal y también puede hacer el efecto de aparentemente estar calmados pero por dentro siguen estando inquietos y eso les genera frustración.

Ahora solo faltaba:
– la vacuna anual de la triple viral
– el desparasitante
– la revisión general

Yo decidí esperar una semana para esto porque la vacuna de la rabia los había dejado un poco KO y así lo hice la semana siguiente y todo salió bien.

Es importante que vuestro veterinario os proporcione el pasaporte donde vaya todo el registro de vuestro gato, en el caso de mis gatos ellos tienen el pasaporte desde la primera visita al veterinario cuando eran unos cachorros de 7 semanas.

También es necesario que vuestro gato tenga el micro chip. A mis gatos también se lo pusieron en la primera visita cuando eran cachorros.

Como veis el proceso fue rápido, sobre todo porque mis gatos ya tenían muchos de los requisitos que exigen los países y las aerolineas para poder volar.

A la semana siguiente me llegaron los dos nuevos trasportines blandos. Decidí comprar unos nuevos cuando supe la fecha de salida porque los que tenía eran muy grandes y de tapa dura y lo recomendable es que sean blandos si se pretende viajar con los gatos en cabina.

Para viajar en cabina con los gatos es necesario que pesen menos de 8 kg. Y que sean mayores de 8 semanas. Yo recomiendo que cada gato tenga su propio trasportin para que pueda tener una cierta comodidad. Aunque hay aerolíneas que te pueden permitir llevar a más de 1 mascota de la misma raza en el mismo trasportin pero sin superar en conjunto los 8kg.

Días antes del viaje estaba muy nerviosa, mis gatos nunca habían viajado y además cuando los llevaba en coche al veterinario siempre lloraban, así que pronosticaba que el viaje iba a ser toda una odisea.

Llegó el día del viaje, la noche anterior no dormí nada, mis gatos estaban incómodos porque solo veían maletas y por recomendación del veterinario no les dí de comer ni beber antes de las 6 u 8 horas del viaje.

Y por fin llegó la hora de salir de casa y sabía que iba a ser un viaje muy largo, por eso decidí llevar en los bolsillos de los trasportines:
– Paños húmedos (por posibles vomitos)
– Malta (sobre todo para hidratarlos)
– bolsas pequeñas (para recoger residuos)
– Un recipiente (para darles un poco de agua)

Como dato decir que en mi maleta llevaba todo lo necesario para nuestra llegada y que los gatos estuvieran cómodos en su nueva casa, como por ejemplo: una bolsa de su comida preferida, la caja de arena y la arena (si, aunque haga peso en el equipaje, la arena es necesaria porque no sabes si en el lugar de destino tendrás a mano una tienda en la que la puedas comprar inmediatamente a tu llegada y créeme es lo primero que va a necesitar tu gato).

Primero tuvimos que ir a la estación de autobuses, fuimos a pie porque quedaba a 5 minutos de casa, cogimos un autobús express que nos llevó a Madrid (en el autobús no se permite llevar mascotas en los asientos de pasajeros, solo en el maletero junto con las maletas 😖) obviamente yo no iba a permitir que mis dos gatos les diera un golpe de calor (por estar el motor en el mismo sitio que el maletero) y también tenía el presentimiento que les podía afectar su corazón al verse mis gatos en un sitio solo y oscuro durante más de 2.5 horas que duraba el trayecto.

Así que decidí subir a mis gatos al asiento de pasajeros, cuanto iba a entrar al autobús el conductor me pidió el billete de autobús y yo lo mostré y en ningún momento sospecho que los dos bolsos que llevaba (uno en el pecho y otro en la espalda) contenían a los gatos. Allí en ese momento sentí que los astros, el universo y la vida habían intercedido para que el conductor lo pasase desapercibido.
Al sentarme en el asiento todas las personas estaban concentradas en los gatos 😂 era muy divertido, eran el centro de atención. Mis gatos me sorprendieron mucho y para bien, no lloraron en todo el trayecto, solo querían tener la cabeza fuera y mirar por la ventana. Creo que ellos percibían perfectamente la situación y se portaron a la altura.

Cuando llegamos a Madrid y bajamos el conductor ahí si se dio cuenta de la presencia de los gatos y en mal plan y con un tono fuerte me dijo “si me hubiera dado cuenta no hubiera permitido que viajarán en los asientos”.

Ojo! quiero aclarar que cada gato iba en un asiento pagado. El veterinario por precaución nos hizo una carta informando que no era recomendable que los gatos viajarán en el maletero y así se lo hice saber al conductor con el papel en mano y el me dijo que aún así “los animales deben ir en el maletero, a menos que sean perros lazarillos”. Menos mal que todo esto paso al llegar a Madrid y no antes.

Segundo, tuvimos que coger el metro que nos llevaría a la terminal T4. Spoiler: esto sí que fue una odisea! Imaginad la situación, muchas escaleras, pocos ascensores, dos gatos, dos maletas grandes, un bolso de mano y mucho por caminar. Agobiante !!! Por suerte me encontré con un ángel, una chica brasileña encantadora y amable que iba en el mismo autobús (guapa si estás leyendo esto de nuevo muchas gracias) gracias por toda tu ayuda en el metro, por ayudarme con las maletas, por encontrar los ascensores, por encontrar la entrada al metro correspondiente y por encontrar la T4 que nos correspondía en el aeropuerto.

Para acceder al metro de Madrid, hace falta que compréis la tarjeta del metro y recargarla según los trayectos a tomar. Todo esto lo venden allí mismo, en la máquina expendedora de tiquetes.
En todo este proceso nos tardamos como 1.5 horas. En todo este trayecto los gatos seguían igual, sin decir nada, sin llorar y moviéndose muy poco. Continuamente los miraba y observaba que estuvieran bien.

Tercero, ya en el aeropuerto en la T4 todo fue muy ameno, mientras esperábamos hacer el check – in saque a los gatos de sus trasportines, les di un poco de agua. La gatita sí que exploraba, pero el gatito no, él solo se metió en su trasportin y de ahí no salió mas. Esperamos como 4 horas en el piso, como habíamos llegado de primeros nos atendieron muy rápido, la chica de la compañía aérea me pidió mi pasaporte, el pasaporte de los gatos y el recibo de la compra de los tiquetes de los gatos. Solo esperamos unos 10 minutos y nos dijo que todo estaba correcto que ya podíamos facturar las maletas. Ya en el área de control, el personal de seguridad nos pidió que le quitásemos los arneses a los gatos para pasarlos por el detector de metales, primero pase con uno y luego con el otro. Fue muy rápido, luego en la sala de embarque esperamos unos 30 minutos hasta abordar el avión.

Cuarto, ya en el avión de camino a Bruselas el viaje duro 3 horas más o menos. Al despegar el avión lo único que hicieron los gatos fue un pequeño miau muy sutil, como se estaban portando genial por fin pude dormir un poco. Las azafatas fueron muy amables y siempre preguntando si necesitábamos algo.

Quinto, al aterrizar en Bruselas los gatos seguían tranquilos. Como era una escala muy larga hasta Vilnius (9 horas) Decidí sacar a los gatos, la gatita como anteriormente estaba explorando todo, pero el gatito aún se quedaba en su trasportin sin querer salir. Allí no quisieron tomar agua ninguno de los dos y para poder hidratarlos les di Malta, la cual lamieron.
Aqui la escala fue pesada, hubo un atraso de una hora, ya todos estabamos estresados, los gatos y yo nos sentiamos mal y cansados. En sus ojitos podia ver que no podian seguir mas. Pero Al final de tanto esperar tomamos el ultimo avion destino a Vilnius.

En el avion la cosa se lio un poco, el gatito vomitó, estaba mareado y podia ver que él sentia que ya no podia mas, yo llevaba todo lo necesario por si esto pasaba para poderlos limpiar, asi la cosa no fue a más. El viaje fue muy muy largo e intenso. Al final en este vuelo pude dormir un poco y cuando abri los ojos ya estabamos a Punto de aterrizar.

Cuando el avión aterrizo y ya estando en el aeropuerto fue como por fin vamos a poder dormir bien y estirar las piernas y los gatitos estirar las patitas. Cogimos rapido un taxi y en 10 minutos ya estabamos en casa, lo primero que hice fue preparar el arenero y antes de terminar de echar la arena los dos gatos al mismo tiempo entraron en la caja de arena.

Cada gato es un mundo, los vuelos son distintos e impredecibles, disfruta de tu viaje con tu minino siempre en cabina y trata de manejar la situación con calma y prepara todo con antelación.

Que tengáis un buen vuelo.

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